
–Cuando llegué a España, mi primer trabajo fue como dependiente en un establecimiento de aparatos musicales, aunque por las noches me dedicaba a dar clases de baile en una sala de Zamora. Pero, poco a poco, fue aumentando el número de alumnos y las horas de implicación y tuve que decidirme por una de las dos cosas. Así que me decanté por el baile, que era con lo que realmente disfrutaba. Me hice autónomo y ahora me desplazo a varias ciudades para impartir mis clases. Además, con esta afición, que se ha convertido en mi profesión, estoy dando a conocer parte de mi cultura cubana.
–Además de Zamora, ¿en qué ciudades enseña a bailar?
–Doy clases en Zamora, Valladolid y Salamanca. Dos días en cada una de ellas, por lo que no tengo ni un solo día de descanso. Además, hemos creado en Zamora una Asociación de Salsa, que se llama ‘Salsa Zamora’ y de la que soy el presidente, y otra en Valladolid, ‘Salsa Unión’. En la primera ya hemos creado un cuerpo de baile y ahora lo estamos intentando formar en la capital vallisoletana.
–¿Cuántos alumnos acuden a sus clases?
–Entre las tres ciudades, unas 300 personas.
–¿A partes iguales chicos y chicas?
–No, ganan en número las mujeres. Son más atrevidas.
–¿Va en aumento la afición por el baile?
–Bastante, cada vez hay más gente que quiere bailar. En este sentido, han ayudado mucho los programas de televisión. Además, es una forma de hacer ejercicio, de ocupar los momentos de ocio y de relacionarse con los demás.
–¿Cuánto tiempo se necesita para que sus alumnos puedan decir que ya saben bailar?
–Eso depende, pero por norma general en cuatro o cinco meses pueden dar sus primeros pasos en pareja. Pero los cursos pueden tener una duración infinita ya que el tope se lo pone cada uno.
–¿Usted también necesitará un aprendizaje constante?
–Efectivamente, para poder enseñar hay que tener un pleno conocimiento de lo que estás ofreciendo, de forma que los lunes voy a Madrid para recibir clases, con el objeto de perfeccionar mi estilo.
–¿Qué ritmos imparte?
–Imparto ritmos latinos: salsa, merengue, bachata... Por norma general comienzan por el merengue y la bachata, que son más sencillos, para terminar con la salsa, algo más complicada.
–¿Cuál es la época más dura?
–En verano tenemos más trabajo, porque además de las clases a los alumnos, hemos creado en Zamora un grupo de baile con el que actuamos en los barrios y en los pueblos que están en fiestas o que simplemente nos llaman. Ahora mismo, nuestras actuciones más importantes son en las fiestas de San Pedro, en Zamora, y durante los Carnavales.
–¿Se ha planteado volver a su profesión de Técnico Veterinario?
–No. Han pasado mucho años y sería como volver a empezar y yo, en el baile, he encontrado mi sitio.