Trayectoria

En el año 1998 comencé a impartir mis primeras clases a un pequeño grupo de alumnos en el Bamboleo de Zamora, en la calle Juan II, el primer local de la ciudad que apostó por los ritmos latinos y, en general, por el baile de salón. Las necesidades de espacio ante la creciente afición hizo que nos mudáramos a la sala Nitons, mucho más grande y adecuada para el baile. La posibilidad de completar las clases con fiestas salseras de fin de semana que permitieran a los alumnos relacionarse y poner en práctica sus conocimientos se abre en el año 2003 con el desembarco en la sala Cherokee, pionera en Zamora en dedicar los viernes y los sábados a la salsa. Una iniciativa, la de los fines de semana salseros con animadores, que hoy se mantiene.

Un año después creé con mis alumnos la Asociación Cultural de Baile Salsazamora, declarada de interés municipal. La agrupación, la primera de estas características constituida en Castilla y León, se nutre principalmente de alumnos, aunque está abierta a todo el mundo que comparta la afición. Nacida con más de un centenar de socios, su cuerpo de baile ha participado desde el año 2004 en las programaciones festivas de numerosos ayuntamientos de la provincia y fuera de ella, así como en fiestas organizadas por los barrios de la capital o en locales salseros. Pero, sin duda, es el Ayuntamiento de Zamora la institución que más ha apostado por Salsazamora, ya que nunca ha dejado de incluir en su plan festivo anual los espectáculos de la asociación, principalmente en las Ferias y Fiestas de San Pedro y en Carnaval.

El último montaje de Salsazamora, estrenado en el Carnaval del 2008, reunió sobre el escenario a medio centenar de bailarines, y fue disfrutado en la Plaza Mayor de Zamora por cerca de un millar de personas.
El éxito de Salsazamora, al mismo tiempo que crece el alumnado en otras capitales de Castilla y León, lleva a la creación de Salsaunión (2007), cuya sede social se encuentra en La Colonial Cubana de Valladolid.

A medida que mi experiencia profesional crece, también crecen las necesidades de mis alumnos. A mayor avance se precisa de mayor formación. La salsa evoluciona y el profesor, también. Por eso, mi aprendizaje es continuado y paralelo al trabajo cotidiano.